Mostrando entradas con la etiqueta Laguna del Carpintero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Laguna del Carpintero. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de septiembre de 2010

Dr. Juan José Mata Peynado (final de su semblanza)


Ahí en la colonia Hipódromo, había una laguna, y pegado a esa laguna había una pista de carreras de caballos; pero la pista más antigua era la de la Laguna del Carpintero.
A la Laguna del Carpintero le descargaban todas las aguas negras, y le decían a esa laguna “Laguna Buenos Aires”.

El señor Crisóstomo Dávila, tenía los establos de aquí sobre la Guatemala, para adentro, lo que ahora es la prolongación de la Vicente Guerrero.
Hay una historia muy interesante de aquí de la colonia Vicente Guerrero; en aquél tiempo, ya ve que aquí había muchos ferrocarrileros, aquí vivía un ferrocarrilero, entonces, él era vigilante en ferrocarriles.
El caminaba por aquí por la calle España, entonces él al llegar a la calle Pachuca, donde está el arroyo, él traía su lámpara sorda y su pistola.
El era muy enamorado, eso cuentan.
Entonces, al pasar por el arroyo, oyó ¡pss! ¡pss!
Y vio a una mujer salir del agua, entonces, el señor vio que era una mujer que traía falda blanca, vestida toda de blanco, nada más que cubierta con un velo.
¡Ay! ¡Hasta me dio escalofrío recordar la leyenda!
El velador apunta con la lámpara y ve que era una mujer, luego le apunta a la cara, y le vio el rostro ¡espantoso!
El señor llegó corriendo a su casa, y le dijo a su mujer lo que le había pasado.
Ella le dio de cenar, y a la semana siguiente, el señor murió.
El vivía por la calle España, ahí derecho, pasando el arroyo, por ahí vivía ese señor.

Les voy a platicar…aquí por la Francia, nosotros vivíamos por la Francia y 18 de marzo, de la Necaxa, una, dos y tres cuadras más adelante.
De la subestación, una cuadra para acá.
Entonces, había un matrimonio para allá tantito, a cuadra y media.
En donde está la Iglesia Mormona, en ese solar vivía el matrimonio.
Ellos sobrevivían pidiendo limosna, se iban a las casas y les daban taquito, o los vecinos les llevaban sus calditos, porque sabían que estaban enfermos.
¡Estaban bien pobres!
El día que murió la señora, la enterraron con la cooperación que se reunió de los vecinos.
Pero muere el señor, y cuando fueron a arreglarlo, vieron que el colchón sobre el que estaba acostado estaba roto por aquí y por allá, y que eran visibles billetes.
Cuentan, que se corrió la voz, y varios vecinos fueron, y mucha gente se quedó con esos billetes, porque ese colchón estaba bien llenito de billetes.
Dicen que esos billetes estaban picados, rotos, roídos por ratones, con tufillo del orín del señor enfermo, pero que en el banco se los hicieron válidos a los vecinos, a pesar de tan viejos que estaban los billetes.
¡Eran tan ricos, y vivían tan pobres!
Que ese matrimonio tenía mucho dinero.
El señor murió antes del 55, él murió en el 54, yo tenía unos once o doce años de edad.
Cuando murió ese matrimonio, después empezaron a aparecer sobrinos.

Aquí en Madero hay muchas narraciones de aparecidos y leyendas.
Mi papá era especialista en eso.
Nos contaba, pero cada cosa, ¡cada cosa!
(la foto es de la plaza principal de Ciudad Madero,Tamaulipas)

miércoles, 23 de junio de 2010

Dr. Juan José Mata Peynado ( 2 )



















Hay una anécdota que recuerdo:
Mi papá mencionaba la “Caseta del Cable” acá pegado a la playa, estaba en la playa, por donde baja uno del Recreativo, estaba ahí la caseta.
Era una caseta vieja, que servia como guía de los viajeros que venían por el mar, para los pescadores, tenia una bandera grande.
Se decía que ahí, se aparecía el diablo.
Muchas personas de aquí de Madero lo podían asegurar en aquellos años.
¡Estoy hablando de principios del siglo pasado!

También en pláticas escuchábamos del Hospital Invisible.
Estaba donde está ahorita allí, de un poquito mas allá de donde hicieron el Centro de Convenciones, para abajo, de aquel lado de la vía.
Casi para llegar a la Sección 21, ahí estaba.
Muchas señoras iban allí, contaban de operaciones invisibles; bueno, ya casi la mayoría de esas gentes han muerto.

Bueno, allá en la Laguna del Carpintero, estaba virgen el terreno, allá donde están los boulevares, eran puros matorrales, puras nopaleras, y había muchas huapillas todo eso.
Ahí por donde corre el Boulevard Perimetral, que viene de Tampico, de la Náutica para acá, ahí había, casi rumbo a la Central Camionera, entre la Laguna del Carpintero y la Central Camionera, había una pista de caballos, ¡antiquísima!
No sé si desde el siglo XIX, desde mil ochocientos y feria.
Ahí estaba una pista de carreras de caballos.
Ahí había muchos negocios donde vendían artículos para charros, como cintos, pistolas, o sea los “aperos” ahí los vendían,
Los domingos había carreras de caballos, se jugaba mucho dinero, en oro y plata.
Es que en ese tiempo PEMEX pagaba en plata o en oro.
Entonces jugaban cada domingo, yo alcancé a ir a ver las carreras con mi papá.
Estoy hablando de los años cuarenta.

Entre la Laguna del Carpintero y la Central Camionera, ahí había una laguna paralela a la Laguna del Carpintero, y estaba rodeada por una colonia de chinos.
Ellos trabajaban las hortalizas.
Esas hortalizas estaban entre el boulevard Perimetral y el boulevard López Mateos, ahí en esa esquina, más o menos para allá rumbo a la Central Camionera.

Aquí Madero era un pueblo cosmopolita.
Se hizo cosmopolita porque llegaron muchos inmigrantes:
Los árabes, eran los encargados de vender ropa casa por casa.
La acarreaban en el hombro.
Los aboneros les decían, la ofrecían casa por casa.
Los españoles eran los encargados de las misceláneas, de las tiendas.
Los chinos eran dueños de los cafés y de las cantinas.
Algunos norteamericanos tenían bares.

Porque aquí había varias refinerías, la de la 21 que estaba de este lado.
En Mata Redonda era la Sección número 2.
La Sección número 1 de aquí.
También estaba la Refinería “Corona” que estaba en el “Chachalaco” que se ubicaba donde ahorita pasa uno por donde está el muelle conocido como “Carga Blanca”.

Allá adelante, ahí todavía hay pozos segados, es que ahí estaba la Refinería “La Corona”.
Todavía en el mar, ha unos 50 o 60 metros de la orilla, hay unos tanques de combustibles que ya están segados, nada mas queda el chapo duro, ahí están.

Etiquetas

Buscar este blog